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Maratón de Nueva York [06.11.2022]

Por José Manuel Pérez Rodríguez (Xoma):

Lo primero es decir que me siento un privilegiado por haber participado de esta fiesta.
Lo segundo es dar las gracias a toda esa gente que ha hecho posible el que ese sueño se hiciera realidad. Crytal, Rafa y Marga: miles de gracias!!! y, por encima de todos: gracias Elisa. 
Y comienzo por lo menos bueno, que siempre lo hay: la espera desde que se nos concentra en un recinto militar a unos pocos metros de la salida. A mí me tocó autobús a las 5:00 y traslado al recinto (duración 25 minutos) y espera hasta las 9:30, hora en que salía mi tandada. Y aunque la temperatura no era baja, pagué la novatada (la policía me requisó el plástico por no ir en la bolsa reglamentaria) y pensé morirme de frío.
Gente por todas las esquinas, ambiente espectacular. Sincronización de 10 para mover a toda esa multitud, más de 50.000 participantes.
Los medios, voluntarios, policías, Ejército, médicos… no tienen nada que ver con lo que yo había visto hasta la fecha. Un par de pinceladas: 1.700 aseos móviles (no se te ocurriese hacer nada fuera) a la salida en puntos intermedios y meta; puestos médicos cada 2 o 3 millas y en meta… ufff!
La fiesta realmente empieza en el recinto de la feria del corredor. Sincronizados como una orquesta, espacio impresionante y todo amabilidad, pero, control total de acreditación y documentación (no pasan una). Consumismo por doquier, pero eso ya cada uno.
¡Y suena el disparo!, ya todo es alegría «e veña festa» un púbico multi-racial que te hace vibrar, bailar y lo que nunca había hecho: sacar fotos y vídeos durante el recorrido. Nunca falta animación y por veces parece que no dejan ni espacio para los corredores, cómo lo viven y te lo hacen vivir.
Por supuesto no faltan los saludos de corredores que te dicen: «¡vamos Esprintes Ourense, vamos gallego!» y eso de pone a 100…
Personalmente he tenido un día malo que, si no fuese porque tenía gente en meta esperando mi llegada, no aguantaría mas de 4 km. Malas sensaciones, sin ritmo, el agua no me sentaba bien, pero «el ambiente empujaba». A partir del km 31 ya el estómago dijo basta y tocó caminar hasta meta. Modo supervivencia y con síntomas de mareos y sin hidratarme (quitando dos mini-chupitos de cerveza que me dio el público) y así hasta… meta.
Los abrazos de la family te vuelven a dar energía y despiertas del mal sueño.
Tiempo final:  5:09:00, mi peor crono en la distancia pero la más vivida-sufrida-disfrutada.
TODOS LOS ESFUERZOS QUE SUPONE EL IR, MERECEN LA PENA (ojalá pueda volver).

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