VIII Medio Maratón SOLIDARIA ZONA ABERTA, a favor de FUNDACION ANDREA (Vilagarcía de Arousa) [24.11.2019]

Por Felipe Iglesias Mira:

Como ya pasó hace unas semanas, una marca personal (en este caso dos) merecen una crónica.

Siempre me ha sorprendido la poca participación que tiene este medio maratón, siendo rápido, ideal para hacer marca (a los hechos me remito) pero que, año tras año, no consigue alcanzar los números que otras pruebas similares sí alcanzan. Quizá es por la climatología que, si hace viento, te puede perjudicar mucho… que no se hace excesiva publicidad como la de Pontevedra, por poner un ejemplo… Lo que sí tengo claro es que, como comprobé el año pasado, la mayor parte de la gente que va, corre… los que hicieron 1 hora 50 minutos (un tiempo normal para ciertas personas), están entre los 15 últimos clasificados.

Este año nos fuimos seis compañeros del Esprintes Ourense, cada uno con su objetivopara la carrera: no pasar frío, intentar marca, probarse ante recientes lesiones y alguno a disfrutar de una mañana más de atletismo popular. Al llegar a Vilagarcía, comprobamos que el frío no va a ser el problema y que, la lluvia, quizá tampoco. Una vez recogido el dorsal y tomado el café de rigor, nos cambiamos e iniciamos un corto calentamiento durante el cual comienza a llover un poco. Nos situamos en la salida ya casi cuando se cumplía la hora de inicio y… ¡pum! disparo.

Salimos juntos Luis, Alan, Jotaeme y yo, aunque a los pocos metros, como era de esperar, Luis y Alan ya se adelantan para coger su ritmo. Comenzamos rápido, se lo digo a Jotaeme, porque el reloj me estaba marcando ritmo cercano a 4′ el km… pero al poco rato ya comenzamos a regular, siendo los dos quienes encabezábamos un pequeño grupo. En ese momento ya caía la lluvia en forma de «orballo» que no molestaba mucho.

Así fuimos los dos, intentando no ser nosotros los que tirásemos del grupo y resguardándonos cuando podíamos del viento que zurraba en algunas zonas del recorrido. No recuerdo bien en qué momento Jotaeme se quedó, sólo recuerdo que miré hacia atrás y me dijo «¡tira!»… en ese momento no entendí muy bien, pero significaba que él iba a ir un poco más lento.

Es en ese momento cuando me planteo la carrera en su totalidad y con la certeza de que mi objetivo era volver a bajar la marca conseguida en Pontevedra, aunque no llevaba referencias de pasos por km y sólo escuchaba al cuerpo y a las piernas. Íbamos clavando los pasos, entre 4’15 y 4’19 en el pequeño grupo que formamos, donde algunos compañeros iban haciendo la goma y eso a mí me servía para no ser yo quien tirase. Pasamos el km10 en 43′ exactos y es donde, haciendo cálculos mentales, soy consciente que voy muy bien (en Pontevedra lo pasé en 44′) y echo las cuentas de la lechera… «entre 1 hora 31 minutos y 1 hora 32 minutos… eso es marca«. Me tomo un gel y continuo.

Poco después de pasar la gasolinera en la salida hacia Vilaxoán (donde me patinaban las zapatillas), comento con los compañeros que debíamos establecer una estrategia de ir juntos a partir de aquella zona, para ayudarnos a frenar el viento… yo creo que no me entendieron porque, volviendo, ya nos quedamos sólo tres corredores. Pero a los pocos minutos, tras pasar la línea del suelo que marcaba el km13, comentamos otro y yo que estábamos clavando los ritmos, pues habíamos hecho 4’16», a lo que otro pregunta «vamos para bajar de 1 hora 30 minutos, ¿verdad?»… «nooooooo… andarás entre 31 y 32 si sigues con nosotros», a lo que responde: «¡mi objetivo era bajar de hora y media!»… con lo cual, lo animamos a subir ritmo y que se fuese por el grupo que teníamos a la vista, que era el de ese objetivo (luego mirando la clasificación, vi que por pocos segundos no había conseguido su objetivo en tiempo neto).

Continuamos el otro corredor y yo, hasta que abandonamos la zona centro, ya por la calle que nos llevaría hasta Carril, pero él estaba algo más fuerte y yo no quería forzar, por las dudas que tenía de cómo me encontraría a la vuelta, así que se fue y, desde ahí, ya hice el resto de la carrera en solitario, notando como las piernas me decían que ya les llegaba y… ¡aún estaba en el km18! A la vuelta del giro en la rotonda de Carril, viento en contra… «me cago en todo»… sin nadie que me lo pudiese cortar: aprieto los dientes y me digo «para lo que queda, aguanta» porque seguía llevando ritmo inferior a 4’20» cada kilómetro y, aunque perdiese algún segundo, en el global no iba a influir mucho. Lo importante era no pinchar.

Paso la marca de km20 y ya le digo a las piernas que ya les daré descanso cuando terminemos… pero la llegada a meta se hace larga… parece que el recorrido lo han alargado y, aunque veo que puedo estar por debajo de 1 hora 31, aprieto porque en estas distancias nunca se sabe. Finalmente, llego a meta en 1 hora 31 minutos justos, bajando en más de 2′ la marca hecha hacía unas semanas en Pontevedra y viendo a mi compañero y compadre Luis que me esperaba para darme un abrazo y la enhorabuena por mi marca. Pero vamos a ver tío… ¡que tú también hiciste marca personal! Nos ha salido la mañana redonda, para conseguir nuestro objetivo, que estábamos deseando en las últimas semanas. Todo ha ayudado… bajar peso, entrenar con Xurxo (antiguamente conocido como Jordi)…

En mi caso, este año ha caído la marca de 10 km, la de medio maratón dos veces y, ahora, toca pensar cómo correr el 10 km de San Cibrao y la preparación para el Maratón de Sevilla que, si todo se pone de cara, podrá ser otra marca a la que asaltar… que también está tardando.

Resultados:

  • Puesto 112 – 01:27:15 – LUIS FORNOS GALLEGO
  • Puesto 113 – 01:27:16 – ALAN ANDRÉS FIDALGO
  • Puesto 165 – 01:31:09 – FELIPE IGLESIAS MIRA
  • Puesto 202 – 01:34:46 – JOSÉ MARÍA LEVOSO TOUCEDA
  • Puesto 268 – 01:39:53 – MANUEL RAFAEL PÉREZ GONZÁLEZ
  • Puesto 291 – 01:43:27 – JOSÉ MANUEL PÉREZ RODRÍGUEZ