Carrera de O Vinteún (Correndo por Ourense)

Por Emma Rodríguez Rodríguez:

El domingo 23 de abril se me presentaba diferente, bueno, realmente todos los domingos desde que he empezado a formar parte del club Esprintes Ourense han sido distintos, ya que nunca salía a correr o a completar una carrera en este día de la semana. He de decir que, aún si cabe, esta prueba suponía un poco más de presión que las ya realizadas anteriormente puesto que, justo al finalizarla, tendría que enfrentarme a un partido de hockey con el club al que entreno ya que, por falta de personal, me vi en la obligación de tener que meterme en el terreno de juego. Esta presión se debía a dos razones, la primera, que el partido comenzaba a las 13:15 horas y la carrera la finalizaría aproximadamente en media hora tras del inicio si todo fuese puntual (12:30 horas), así que debería de intentar acabarla lo antes posible. Y, la segunda, muy ligada a la primera, tendría que hacerlo lo más rápido que estuviera en mis manos (o en este caso, en mis piernas) pero sin fatigarme demasiado porque después me esperarían unos cuantos minutos moviéndome y dirigiendo al equipo de hockey.

Como hace apenas un año que pertenezco al equipo, y más o menos el mismo tiempo que me he metido al running, para mí este circuito es totalmente novedoso. He quedado con varios de mis compañeros media hora antes de la salida de los más pequeños (donde corría Martina, mi sobrina), los que dieron comienzo a esta carrera del “Correndo por Ourense” en la zona de O Vinteún, para hablar un poco acerca del recorrido, comentar cuáles son las zonas con mayor dificultad y en cuales la complejidad es menor. Desde primera hora del día las temperaturas son muy agradables y poco a poco se puede ir notando como estas aumentan.

Comienza la carrera sobre las 12:35 horas (con unos minutos de retraso). Estoy tensa, no voy a conseguir llegar a tiempo al campo de hockey que se encuentra en Mariñamansa. Hace mucho calor, unos 28º que al sol parecen 40 y al correr se multiplican por 4… A 300 metros ya veo a mis primeros familiares animándome a tope desde el balcón de su casa, lo que hace que mi ritmo no decaiga (5 min/km, en mi línea). Cuando empieza la parte más dura para mí, la subida de la Avenida de Santiago, me encuentro a un grupo de amigos que me aplauden y hacen que mi ánimo continúe por las nubes y no baje mi intensidad. Pero la mejor de las animaciones se encuentra arriba de todo, junto la cafetería Titanic, donde acabas de subir toda la Avenida de Santiago y solo tienes ganas de “descansar” un poquito.

Ahí se encuentran mis padres, mis cuñados, mi sobrina, mi pareja… una buena panda animándome como auténticos hooligans. Esto hace que no me venga abajo, que continúe a pesar del calor y la fatiga que ya se va notando a medida que aumentan los kilómetros, ya que todavía quedan 2 vueltas por delante.

Últimos metros, veo a mi tío en el balcón gritándome que ya se acaba, que solo quedan 200 metros, así que empiezo a coger velocidad y a sprintar lo que queda de carrera para llegar cuanto antes a la línea de meta. Consigo entrar en 31 minutos y 47 segundos, no está mal, pero no me conformo con esto por lo que seguiré trabajando para que cada día estas cifras vayan en descenso.

Finalmente consigo mantener mi ritmo, a 5:18 minutos el kilómetro. Contenta, sí. Mejorable, también. Así que a atarse las zapatillas y a correr.