Carrera de montaña Montes de Viveiro (CAMOVI)

Por Jorge Cid:
23 de abril, San Jordi, ¿qué mejor momento para estrenar la nueva camiseta de trail del Esprintes Ourense?
Pues ahí estamos, listo, nervioso… mucho tiempo después, un nuevo maratón de montaña…
El día anterior, me avisan de que son 2.600 m. positivos que, “ojito”… DOSIFICAR… palabra que no entra en mi cabeza casi nunca… pero esta vez creo que dormí con ella… tanto tiempo sin afrontar la distancia, me infundía demasiado respeto.
Pues nada, madrugón, desayuno rico y a la salida. A las 8:00, ¡buff!, ambientazo... colegas... música, adrenalina… yuhuuuuuuuuu a correr…
Salida tranquila, asfalto 1 km y moooooooonteeeeeee. De repente km 3: petadaaaaaa brutaaaal; un cortafuegos del 41% de pendiente, casi nada… con manos y pies… como se diría por ahí “a 20 uñas”.
Bajaditas varias y más petadas, todo muy divertido, un clásico. En esto me da por mirar el reloj y ¡fogonazo!, al suelo. Está claro que dejar de mirar al suelo no es aconsejable. La camiseta nueva llena de mierda, parezco un minero.
Allá por el 14 o 15 otra buena petada más técnica y afrontar la bajada que nos lleva al Val do Naseiro, donde sale la carrera corta de 18 km….veo que voy dosificando y el crono va bastante bien, llegando antes de las 3 horas a Naseiro, por lo que aún no habían salido los de la carrera corta, demasiada buena señal.
Parando lo justo en los avituallamientos, me lanzo a por la segunda parte, los 18 km últimos, que es donde dicen que se decide si te has pasado de vueltas.
Me veo con fuerzas, pero como no conozco el recorrido, sigo con calma pero sin pausa… en unos minutos ya me voy encontrando a algunos que no escucharon lo de dosificar y claro, yo me enciendo… pin, pin… otro a la buchaca… je je… pin, pin, y otro… pin, pin, allá arriba parece que va otro… pin, pin… sabía que quedaban 2 subidas, una sobre el 34 y otra final que se coronaba en el 39 y ya era para abajo… ya a esas alturas en las bajadas, tenía calambres…  bufff dolor,… bajón no podía forzar en la bajadas.
Bueno, allá por el 37, parece que veo a lo lejos a mi gran colega Juanín, que se me había escapado en el 20… je, je… claro estaba que ni calambres ni leches: A POR ÉL!!… je, je… lo alcanzo en la penúltima subida km 38, falta por coronar el último pico y para meta…
En la bajada, siguen los calambres….pues nada, a disfrutar…con calma no vaya ser que vuelva al suelo…
Entrando en Viveiro, yuhuuu vuelve mi amigo a acercarse, espero… entramos en el casco viejo, ambientazo… música… entramos juntos… SUBIDOOOOON… mi padre en meta… (“non me esperaba tan cedo”, dixo el).
Finalmente, puesto 24… mucho mejor de lo pensado, 5 horas y 12 minutos, muy cerca de los cracks, no me lo creo.
Creo que ha sido una de mis mejores carreras… debe ser que lo de DOSIFICAR hay que hacerle caso alguna vez. Pero ya sabéis que la cabra tira al monte, así que en la siguiente toca petar… je, je.
Fotos: organización.